Qué hacer cuando una persona no respira

Qué hacer cuando una persona no respira

Qué hacer cuando una persona no respira 960 720 Corazones Protegidos

Por lo general, estamos acostumbrados a no prestarle demasiada atención a nuestra respiración. Solemos respirar de manera inconsciente hasta que, por cualquier motivo, nos encontramos con algún problema que nos dificulta la respiración. En ese momento de “me cuesta respirar” es cuando nos hacemos conscientes de nuestra propia respiración.

Estos problemas pueden incluir la falta de aliento, el no poder inspirar profundamente provocando jadeos o sentir que no se recibe el aire suficiente. Las personas que padecen problemas o enfermedades respiratorias durante largo tiempo están acostumbradas a lidiar con este tipo de dificultades para respirar.

Debemos tener en cuenta que, a no ser que sea una pequeña falta de aliento debido al ejercicio físico, cuando sufrimos dificultades para respirar es posible que nos encontremos ante una emergencia sanitaria.

Entre las causas más frecuentes de los problemas respiratorios se encuentran algunas afecciones y otras emergencias sanitarias bastante más graves.

Entre las afecciones más comunes que provocan problemas respiratorios se encuentran la anemia (o poca cantidad de glóbulos rojos), el asma, el enfisema o bronquitis crónica, el cáncer de pulmón, o algunas infecciones respiratorias como la bronquitis, la neumonía o la tos convulsiva, entre otras.

Como emergencias que provocarían problemas respiratorios destacan el encontrarse a grandes alturas, un coágulo de sangre en el pulmón, la atelectasia pulmonar, el ataque cardiaco, la reacción alérgica potencialmente mortal, la acumulación de líquido en los pulmones (casi ahogamiento) o las lesiones en el cuello, pared torácica o pulmones.

Entre los síntomas más evidentes de que una persona está padeciendo problemas respiratorios está la dificultad para respirar, ansiedad, respiración acelerada, sensación de falta de aire al dormir, somnolencia y/o confusión.

Otros síntomas que pueden aparecer son mareo, tos, dolor, fiebre, náuseas, vómitos, uñas, dedos o labios amoratados, movimiento del pecho inusual, silbidos al respirar, afonía o dificultad para hablar, aceleración cardiaca, sudoración o tos con sangre.

Si los problemas son provocados por alguna alergia se puede presentar también hinchazón o erupción en zonas como la cara, la lengua o la garganta. Si la falta de respiración es por un golpe, además puede presentar sangrado o encontrarse alguna herida visible.

¿Qué hacer cuando no puedes respirar bien o te encuentras con una persona que está teniendo problemas respiratorios? Existen unas reglas básicas de primeros auxilios para respiración. No obstante, lo primero que debemos hacer es llamar inmediatamente al número de emergencias (112 en España).

A continuación, revisaremos las vías respiratorias de la persona afectada, así como la respiración y el pulso para, en caso de ser necesario, comenzar las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Para facilitar la entrada de aire aflojaremos cualquier prenda de vestir que esté demasiado ajustada.

Si la persona con problemas respiratorios tiene recetado el uso de inhalador u oxígeno en el hogar, la ayudaremos a administrárselo. En todo momento debemos controlar la respiración de la persona afectada hasta que acudan los servicios de emergencias.

En el caso de tener alguna herida abierta en el cuello o en el pecho le aplicaremos vendajes para cerrarlas, sobre todo si hay burbujas de aire en la herida. Si nos encontramos con una herida abierta en el pecho que “succiona” colocaremos un vendaje con plástico o compresas con vaselina, sellando la herida, pero dejando abierta una esquina. Esto impedirá la entrada de aire por ese medio, pero permitirá la salida del aire sobrante del pecho.

No debemos ofrecer comida ni bebida a la persona afectada. No debemos moverla a no ser que sea necesario, y en el caso de serlo protegeremos su cuello para evitar posibles lesiones, por lo que tampoco debemos colocar una almohada ni ningún tipo de objeto para levantar la cabeza de la persona, ya que esto dificultará aún más la entrada de aire.