¿Qué es una cardiopatía isquémica?

¿Qué es una cardiopatía isquémica?

¿Qué es una cardiopatía isquémica? 960 640 Corazones Protegidos

La cardiopatía isquémica se podría definir como una afección producida por la arteriosclerosis de las arterias coronarias. Estas arterias son las que se encargan de transportar la sangre al corazón o miocardio, por lo que esta enfermedad impediría que le llegase la sangre que necesita.

La arteriosclerosis coronaria puede resumirse en tres procesos que provocan un estrechamiento de las arterias coronarias: la lenta producción de colágeno, la acumulación de lípidos (grasas), así como de linfocitos (células inflamatorias). A este estrechamiento se le denomina estenosis.

El proceso de arteriosclerosis coronaria no provoca síntomas hasta que la estenosis de las arterias se agrava y no deja llegar el suficiente oxígeno al músculo cardiaco. De este modo se puede producir una isquemia cardiaca o angina de pecho estable o, en el caso de una oclusión súbita por trombosis de la arteria (y al no permitir el paso del oxígeno necesario para el buen funcionamiento del corazón) se puede producir un síndrome coronario agudo, también conocido como angina inestable, o un infarto agudo de miocardio.

La cardiopatía isquémica se puede prevenir de manera significativa si conocemos y controlamos los factores de riesgo. Entre las causas más comunes que la producen encontramos:

– Encontrarnos en una edad avanzada

– Es más común en hombres, o mujeres a partir de la menopausia

– Antecedentes familiares de cardiopatía isquémica

– Un exceso de colesterol malo (LDL)

– Una disminución de los niveles de colesterol bueno (HDL)

– El consumo de tabaco

– La hipertensión arterial

– La presencia de diabetes mellitus

– Padecer obesidad

– Llevar una vida sedentaria

– Haber padecido ya previamente angina o infarto

Los pacientes que presenten más factores de riesgo serán los que más riesgo tendrán de padecer una cardiopatía isquémica y, por tanto, tengan más posibilidades de sufrir un infarto o una angina de pecho.

Existen tres tipos de cardiopatía isquémica: el infarto agudo de miocardio, la angina de pecho estable y la angina de pecho inestable.

Uno de los tipos de cardiopatía isquémica es la angina de pecho estable. Entre los síntomas de esta cardiopatía se encuentran la opresión, la tirantez, la quemazón o la hinchazón en el tórax. A pesar de localizarse en la zona del esternón, puede irradiarse también a la mandíbula, la garganta, el hombro, la espalda y el brazo o muñeca izquierdos.

La angina de pecho estable suele durar entre 1 y 15 minutos, y puede aparecer después de realizar ejercicio físico o después de experimentar emociones intensas. La angina de pecho deberá tratarse controlando los factores de riesgo: dejando de fumar, controlando la hipertensión o la diabetes, reduciendo el colesterol y consumiendo menos grasas. En cuanto a los tratamientos farmacológicos, es recomendable que el paciente consuma ácido acetil salicílico (Aspirina).

La angina de pecho inestable es otro tipo de cardiopatía isquémica. Esta suele ser signo de alto riesgo de infarto agudo de miocardio o muerte súbita. A diferencia del infarto de miocardio, en la angina de pecho inestable no se obstruye la totalidad de la arteria coronaria ni se mueren las células cardiacas. Los síntomas son similares a los del infarto de miocardio, aunque, generalmente, de menor duración e intensidad.

Finalmente, el infarto agudo de miocardio es una enfermedad grave que se produce cuando un trombo obstruye una arteria coronaria. Esto provoca una necrosis de la zona a la que afecte la arteria obstruida. De este modo, la gravedad del infarto de miocardio dependerá de la cantidad de músculo cardiaco que se pierda. La zona de músculo cardiaco que se muere ya no puede recuperar su función posteriormente.

El infarto no suele ser algo esperado por el paciente que lo sufre, aunque es más probable que ocurra si se tienen factores de riesgo o ya se ha padecido uno con anterioridad.

A diferencia de la angina de pecho, el dolor en el infarto de miocardio se mantiene por más de 20 minutos. Además, lo pueden acompañar otros síntomas como sudor frío, fatiga, mareo o nauseas.

El daño se puede interrumpir si el corazón vuelve a recibir sangre por medio de procedimientos que desatascan la arteria bloqueada, por lo que es imprescindible que la persona que esté sufriendo un infarto acuda a un hospital con la mayor brevedad posible.

El tratamiento para este tipo de cardiopatía isquémica deberá comenzarse, a ser posible, durante la primera hora desde el comienzo de los síntomas. Si no fuese posible se le deberá administrar al paciente en las horas siguientes al infarto fármacos para disolver el trombo, o realizarle una angioplastia (recanalización mecánica con catéteres de la arteria obstruida). En los casos más graves se tendría que realizar incluso una cirugía cardiaca.